Historia

Nombre: Elena Aguilera

Ocupación actual: consultora en proyectos de políticas de género, para The Global Women´s Institute // Ingeniera biomédica, con un máster en Economía, Políticas y Gestión de la Salud

Lugar de origen: Tegucigalpa, Honduras

Lugar actual de residencia: Estocolmo, Suecia

9,339 km de motivación

Soy originaria de la capital hondureña, Tegucigalpa, pero a mis siete años migré internamente por primera vez. Debido a temas personales, terminé viviendo los siguientes diez años en Choluteca, al sur del país. Finalmente, para poder cursar mis estudios universitarios decidí mudarme nuevamente a Tegucigalpa donde me gradué como ingeniera biomédica.

Laboré aproximadamente siete años dentro del sistema de salud público en el Hospital María de Espacialidades Pediátricas. Al mismo tiempo, fui cofundadora y directora ejecutiva de la Asociación Guala. Esta se dedica a la producción y donación de prótesis impresas en 3D para miembros superiores (mano, antebrazo y brazo). Nuestra población meta son aquellas personas que han sido víctimas de violencia o migrantes retornadas que sufrieron accidentes durante su ruta migratoria.

Luego de entender cómo funcionaba el sistema de salud desde una perspectiva de ingeniería, comencé a conocer cómo funcionaba a nivel más macro. De este modo, la interacción entre salud a nivel socioeconómico y político me hizo saber cuáles eran las verdaderas limitantes que enfrentábamos en temas de ingresos, recursos y otros. Poco a poco fui descubriendo estas perspectivas de salud que me hicieron tomar la decisión de estudiar un máster fuera de mi país.

El 5 de septiembre de 2020 migré, en plena pandemia por covid-19, hacia Suecia para cursar un posgrado en Economía, Política y Gestión de la Salud en el Instituto Karolinska de Estocolmo. Esto fue gracias a una beca del gobierno sueco que me permitía tener vivienda y estudios completos. Ante esto, mi familia siempre me apoyó. Desde pequeños nos habían inculcado a buscar estudios fuera de Honduras para ampliar nuestros horizontes, la manera de pensar y crecer como personas.

Antes de migrar, ya había estado expuesta a diferentes culturas y pude viajar un poco. Por lo que al momento que tomé la decisión de mudarme no tuve miedo. Transcurrieron diferentes experiencias que me llevaron a saber qué era lo que quiera hacer de mi vida y cuando llegó el momento, estaba lista. Pero, a pesar de ello, mi proceso de migración primero como estudiante y ahora como trabajadora en Suecia, ha sido muy diferente.

Mientras estudiaba aquí me recibieron con los brazos abiertos, existían muchas facilidades y seguridad, tanto alimentaria como personal. Disfruté mucho esta experiencia, trabajar duro por mis clases, desvelarme y sacrificarme para poder lograr mi meta. Ahora, después de graduada y durante el tiempo que estuve en búsqueda de un trabajo la situación cambió. Al no ser una ciudadana europea las oportunidades y la manera de presentarte eran distintas.

El esfuerzo no termina al salir de Honduras, sino que recién inicia. Con esto empiezas el siguiente nivel, donde debes esforzarte más para encajar y destacar. Aunque se vuelve más difícil, nunca es imposible. Como personas migrantes tenemos mucho que aportar y complementar lo existente.

Actualmente, me desempeño como consultora en proyectos de políticas de género, para The Global Women´s Institute. Mi sueño es poder tener una empresa, en cualquier lugar. Espero en un futuro poder cumplirlo. Antes de pandemia, mientras vivía en Honduras estaba trabajando para crearla mediante un modelo de negocios circular que ayudara a una organización sin fines de lucro, como lo es Guala. Lastimosamente, no se pudo completar, pero esa semilla siempre quedó dentro. Conjuntamente, esto va ligado con lo que me apasiona en la vida, descubrir nuevas experiencias para el servicio a los demás.

Considero que la reacción más natural del ser humano es tenerle miedo a lo desconocido. Como migrante hondureña soy una persona desconocida aquí, así como mi cultura. Debemos estar conscientes de eso, pero a pesar de cómo nos vemos por fuera, por dentro somos muy parecidos. Nuestro punto en común es nuestro sentir, nos reímos, lloramos, nos enojamos. Por lo que, para poder eliminar aquellas barreras de xenofobia, discriminación o prejuicios, necesitamos quitarnos las etiquetas y estar dispuesto a ver a las personas como son.

A todas aquellas que quieran emprender su viaje migratorio, vale la pena. Si conoces tu meta final y una vez te encuentres enfocado, esa será tu motivación para seguir adelante.

Debemos ser positivos, pero realistas, lo que pase en el camino será difícil, pero lo lograrás y cualquiera que sea tu meta debe ser siempre a favor de la humanidad ya que estamos todos juntos.